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lunes, 14 de febrero de 2022

DÍA DE SAN VALENTÍN


 El mes de febrero, desde la Antigüedad, ha estado asociado al amor y al romance. Cada 14 de febrero se celebra San Valentín, día del amor y la amistad, llamado día de los enamorados.

El origen de esta tradición se remonta al siglo III, cuando los cristianos estaban perseguidos y el cristianismo se extendía por el Imperio romano. El emperador Claudio II prohibió la celebración de matrimonios a los jóvenes soldados porque decía que si estaban solteros tenían mejores condiciones físicas y emocionales para luchar en el campo de batalla.

San Valentín nació en el año 226 d. C, en Roma y se convirtió al cristianismo siendo un fuerte defensor de este. Pensó que la ley era injusta, se opuso a ella y desafió al emperador poniendo su vida en peligro casando a las parejas en ceremonias secretas. Su fama como protector de los enamorados se extendió rápidamente por Roma hasta que llegó a oídos del emperador quien mandó detenerle y enviarle al prefecto de Roma. Este quiso que renunciara a su fe, cosa que no consiguió a pesar de todas sus promesas. Muy enfadado el prefecto mandó que lo golpearan y encerrasen en un calabozo y después que lo decapitaran.

Según la leyenda, durante el tiempo que San Valentín estuvo en prisión se enamoró de Julia, la hija del carcelero, una joven hermosa y ciega, a pesar de ello a él no le importó y la amaba con más fuerza. En el tiempo que estuvo encarcelado se produjo el milagro y Julia recuperó la vista.

San Valentín dejó una carta de despedida con la firma “de tu Valentín”. Julia en recuerdo de su amor plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba donde todos los días iba a regar el árbol y a llorar a su amado. Se considera que las flores de almendro significan el amor que supera todo, incluso la muerte. La flor de almendro simboliza la vida eterna.

San Valentín fue ejecutado el 14 de febrero del año 270 d.C. El Papa Gelasio I, en el siglo V, convirtió esta fecha en festividad cristiana, eliminando del calendario romano la festividad pagana de las Lupercales, que en la antigua Roma se celebraban un día después, el 15 de febrero. Este día era una de sus festividades sexuales más importantes, los Lupercales, que lanzaba a las calles a los “lupercos”, jóvenes desnudos que iban azotando a las mujeres que encontraban por el camino con unas correas de piel de cabra, a modo de miembro viril.

En el año 1848, catorce siglos después, Esther Howland, como recuerdo de la carta que San Valentín escribió a Julia, convertiría la escritura de cartas y dedicatorias al ser amado en una tradición. Aprovechó esta fecha para vender las primeras tarjetas postales de enamorados. Unos productos que se vendían por unos centavos en la librería que regentaba su padre en Worcester (Massachusetts) y las cuales se convirtieron en todo un éxito.

En los países donde se festeja, este día se aprovecha para que los enamorados o amigos celebren su amor y su afecto. Es común que se intercambien regalos o tarjetas de felicitación, dependiendo de la tradición de cada lugar. El símbolo universal del amor es el corazón. Y los obsequios para el Día de San Valentín suelen ser en forma de corazón.

Es así como comienza la tradición del 14 de febrero día del amor y la amistad.

Como dijo Miguel de Cervantes “El amor es invisible y entra y sale por donde quiere sin que nadie le pida cuenta de sus hechos”. Mario Benedetti expresó “Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une”. Y Pablo Neruda escribió “En un beso sabrás todo lo que he callado”. El más poderoso hechizo para ser amado es amar.

Como el refranero castellano es muy sabio termino este relato con unos cuantos refranes: “Donde hay amor, no hay temor”. “El amor la tos y el fuego no pueden ser encubiertos”. “Amor primero, amor postrero”. “Música y flores llaman amores”.

Josefina MateosM

(14 de Febrero de 2022)

martes, 25 de enero de 2022

AMAR Y QUERER


 

Siempre me he preguntado en qué se diferencia querer de amar, la respuesta me parece un poco complicada, es difícil poder separar ambos conceptos subjetivos ya que se basan en los sentimientos de la persona, cada uno representa una sensación y una acción muy diferente, aunque a veces comparten las mismas sensaciones.

Amar a alguien es tener un sentimiento muy profundo y sincero hacia esa persona, sentir dentro de ti crecer la sensibilidad, la emoción y la pasión. Es amar y querer con el alma, sin egoísmo y materialismo. Amar es algo espiritual. Es entregarse sin límites. Querer puede llegar a ser también un sentimiento intenso aunque más inclinado hacia lo material. Puedo querer o desear algo pero mis sentimientos no aumentaran por un objeto material porque puedo comprarlo o me lo pueden regalar. Un ejemplo sería querer un vestido que me gustó, lo he deseado hasta poder tenerlo, pero ese sentimiento no pasará de ahí, quererle, no puedo amar a un vestido. El amor no se compra ni se vende. Tanto el querer como el amar se pueden terminar. Puedes dejar de querer algo cuando ya lo tienes en posesión.

Las emociones asociadas al amor pueden ser poderosas. El amor es el sentimiento superior que se puede experimentar hacia alguien, que puede terminar en desamor cuando ya no amamos.  La diferencia puede estar basada en la percepción del deseo que tenemos sobre algo o alguien para que la notemos.

El amor toma tiempo en crecer y afirmarse para perdurar en el tiempo, en cambio el querer es un deseo rápido sobre poseer algo o a alguien a tu lado. El amor puede terminar y no por eso dejar de querer a la persona que has amado, puedes seguir queriéndola más sin que haya amor. Si no quieres a una persona tampoco puedes amarla.

La palabra griega philia significa amor, amistad o afición. Se caracteriza por la inclinación, el afecto y/o la admiración por el otro.

El amor es un sentimiento más profundo que el querer, cuando una persona ama de verdad a otra, ama sin condiciones, es querer pasar todo el tiempo a su lado, cuidarla y hacerla feliz.

-Te amo-le dijo el Principito

-Yo también te quiero- respondió la rosa.

-Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes

-Ahora lo entiendo –contestó ella después de una larga pausa.

-Es mejor vivirlo –le aconsejó el principito…”

(Extracto de El Principito, de Antoine de Saint Exupèry)

 

Josefina Mateos Madrigal (24-01-2022)

jueves, 25 de noviembre de 2021

UN RAYO DE LUZ


 

UN RAYO DE LUZ

A veces dudo si tener compasión te hace más vulnerable o débil. La compasión es una cualidad implícita en algunas personas, se va desarrollando y creciendo con el paso de los años. Te hace sufrir y deprimir cuando no consigues ayudar a quien lo necesita cuando ves que lo pasa mal y tu no haces nada, o bien porque no te atreves o no puedes. Lloras como si fueses el que está padeciendo, o estuvieses gritando pidiendo auxilio y los demás pasaran a tu lado sin hacer nada, de modo que no existieses. A veces necesitas un empujón para socorrer al necesitado, luego ayudar forma parte de tu vida.

Un día estando en el aparcamiento de Alcampo había un chico joven pidiendo por favor que le ayudaran comprando una pequeña linterna, se le notaba que estaba necesitado, era la primera vez que veía a alguien pidiendo allí. Cuando vio que bajábamos del coche se acercó a nosotros ofreciendo sus linternas, yo le dije que no necesitábamos nada, que teníamos varias linternas. Él se dio la vuelta y se marchó lentamente entre los coches. Me dio mucha lástima y tristeza, el día era frío, estaba muy nublado y parecía que iba a llover, en ese momento algo me impulsó a llamarle.

El chico volvió y me ofreció una linternita, yo le di varios euros y le dije que esa linterna se la diese a otro así podía sacar más por ella. Él no lo consintió y me dio una sintiéndose muy agradecido. Cuando le di el dinero le dije: que Dios te bendiga, en ese mismo momento las nubes se abrieron y salió un rayo de sol entre ellas y el chico sonriendo me señalo el cielo y se marchó. Esto me dejó extrañada, sorprendida y con una inmensa paz. Este suceso nunca lo he olvidado y más por el detalle del rayo de sol que salió justo en el momento de bendecirle. Quise entender que Dios me mandaba un mensaje, que siempre hay un rayo de luz y esperanza, que Dios está con nosotros aunque no le veamos, que hay que bendecir y dar gracias por todo lo que tenemos y no solo darnos cuenta cuando vemos a otro que no lo tiene.

No he vuelto a ver a ese chico por allí pero doy gracias porque me hizo ver ese rayo divino entre la oscuridad de las nubes y que la luz siempre vence a pesar de que todo esté muy negro.

Josefina Mateos Madrigal

25 de noviembre de 2021

viernes, 29 de octubre de 2021

LA COMPASIÓN



LA COMPASIÓN

La compasión es una cualidad del ser humano, un sentimiento de tristeza que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo. Nos humaniza y nos enternece. Nos impulsa a ayudar no solo a las personas que tienen necesidades sino a otros seres que están sufriendo, nos identificamos con ellos, con su dolor, su angustia, su fracaso. La persona sufre psíquicamente y físicamente. A veces se dice que te duele el alma de ver tanto dolor. Más intensa que la empatía, la compasión es la apreciación y la identificación en el sufrimiento del otro, cuando lo sentimos y lo vemos tratamos de aliviarlo. Una persona compasiva es incapaz de hacer daño a otro ser. Es el deseo y la acción de aliviar, reducir o eliminar la situación dolorosa.

Pienso que la compasión va unida a la empatía porque nos permite ponernos en el lugar del otro, eleva nuestro espíritu y nos abre la consciencia para evitar el sufrimiento y procurar la felicidad y el bienestar de los que lo están pasando mal. Es sentir a los demás como si fuésemos nosotros mismos, ponernos en el lugar del otro, “si te hiero, me hiero”.

Si algo necesita este mundo es la compasión, si algo puede cambiarlo es la compasión. Los países funcionarían mejor con un poco más de compasión, cuidado y amor. No habría guerra, no se haría daño porque todos somos hermanos y debemos ayudarnos mutuamente sobre todo cuando el otro, ser sufriente, lo necesita. Entre los elementos que más contribuyen a la felicidad está la compasión, que junto con la gratitud, el perdón y disfrutar de las cosas pequeñas que nos acompañan a diario contribuyen a la felicidad.

Olvídate de lo que das, o no des, es más honesto y no resta "tener compasión por los menos afortunados". El dar surge desde el amor mismo y es desinteresado. La compasión va unida a la bondad y a la humanidad. Reconfortar al sujeto ante el sufrimiento, entendiendo que el dolor primario es consustancial al ser humano. Si no hay ternura y amor no hay compasión hacia los demás, o hacia uno mismo.

La compasión es una emoción positiva que hay que cultivar y enseñar a nuestros hijos desde pequeños, ya que ayuda, no solo al que sufre, sino a ser mejor persona la que siente compasión por otro ser  especialmente cuando es un ser inocente e indefenso como son los ancianos, los niños y los animales maltratados y abandonados. La compasión no es debilidad el apóstol Pablo afirmaba que la compasión es «reír con los que ríen y llorar con los que lloran». El ser humano puede tener inteligencia, riqueza, bienes, amigos, pero si no tiene compasión y caridad no tiene nada.

Josefina Mateos Madrigal

28 de octubre de 2021