Siempre me he
preguntado en qué se diferencia querer de amar, la respuesta me parece un poco
complicada, es difícil poder separar ambos conceptos subjetivos ya que se basan
en los sentimientos de la persona, cada uno representa una sensación y una
acción muy diferente, aunque a veces comparten las mismas sensaciones.
Amar a alguien es tener
un sentimiento muy profundo y sincero hacia esa persona, sentir dentro de ti crecer
la sensibilidad, la emoción y la pasión. Es amar y querer con el alma, sin
egoísmo y materialismo. Amar es algo espiritual. Es entregarse sin límites.
Querer puede llegar a ser también un sentimiento intenso aunque más inclinado
hacia lo material. Puedo querer o desear algo pero mis sentimientos no
aumentaran por un objeto material porque puedo comprarlo o me lo pueden regalar.
Un ejemplo sería querer un vestido que me gustó, lo he deseado hasta poder
tenerlo, pero ese sentimiento no pasará de ahí, quererle, no puedo amar a un
vestido. El amor no se compra ni se vende. Tanto el querer como el amar se
pueden terminar. Puedes dejar de querer algo cuando ya lo tienes en posesión.
Las emociones asociadas
al amor pueden ser poderosas. El amor es el sentimiento superior que se puede
experimentar hacia alguien, que puede terminar en desamor cuando ya no amamos. La diferencia puede estar basada en la
percepción del deseo que tenemos sobre algo o alguien para que la notemos.
El amor toma tiempo en
crecer y afirmarse para perdurar en el tiempo, en cambio el querer es un deseo
rápido sobre poseer algo o a alguien a tu lado. El amor puede terminar y no por
eso dejar de querer a la persona que has amado, puedes seguir queriéndola más
sin que haya amor. Si no quieres a una persona tampoco puedes amarla.
La palabra griega philia significa amor,
amistad o afición. Se caracteriza por la inclinación, el afecto y/o la
admiración por el otro.
El amor es un sentimiento más profundo que el
querer, cuando una persona ama de verdad a otra, ama sin condiciones, es querer
pasar todo el tiempo a su lado, cuidarla y hacerla feliz.
-Te amo-le dijo el Principito
-Yo también te quiero- respondió la
rosa.
-Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar
posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las
expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que
no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún
punto nos reconocemos carentes…
-Ahora lo entiendo
–contestó ella después de una larga pausa.
-Es mejor vivirlo –le
aconsejó el principito…”
(Extracto de El
Principito, de Antoine de Saint Exupèry)
Josefina Mateos Madrigal
(24-01-2022)
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